En estos momentos estoy en
compañía de una cerveza comprada en uno de los dos supermercados que existen en
este pueblo. En un rato más se juega el partido de Chile versus Ecuador,
encuentro definitorio para la clasificación al mundial de Brasil 2014.
Estoy en una nueva casa, esta
vez solo, con el espacio justo y necesario para descansar, pensar y trabajar.
Por ahora como me estoy recién instalando no tengo televisión, así que partiré
a una picá a ver el partido y comer algo. La especialidad del local son las
pizzas, atiende un viejo que al parecer vivió en Italia, tienen una variedad de
pizzas, la que más resalta es la “Lituechana”, lleva lo mismo que la napolitana
pero le agregan trozos de carne de cordero. Una vez la pedí y la mesera me
dijo:
-¿desea agregarle otro
ingrediente?
-si aceitunas.
-¿no le quedará muy pesada
con las aceitunas y el cordero?
-no, dele no más
A parte de la cerveza compré
otras cosas como aceite y comida para los próximos días, ya que ahora debo
darme el tiempo de pensar que comeré al día siguiente. Viviendo la vida así
puede parecer muy solitaria, el otro día una compañera de trabajo me preguntó
si conocía gente para carretiar en este pueblo, le dije que no, antes si en mi
ex pega nos juntábamos de vez en cuando en algún asado, pero ya no. “es que
aquí no hay mucha gente joven”, me dijo. Todos están con familias formadas, ya
tienen hijos, pasaron al club de los viejos. Continuo haciéndome preguntas
sobre si me sentía sólo, en realidad hacía todas esas preguntas porque
intentaba que me acercara a otra amiga, pero ese es un asunto que se verá con
el tiempo.
Ahora que recuerdo esa situación,
se me viene a la mente lo que me decía la madre de un niño que atiendo: “las
personas son muy morbosas, quieren saber que haces, hablan más de la cuenta”.
El partido se aproxima, estoy sin
conocimiento de esas típicas previas que hacen por televisión, que ayudan a
motivar a la gente. Me entusiasmo como puedo, trabajo y dejo tiempo para esto. Voy saliendo.
15 de Octubre de 2013