domingo, 12 de junio de 2011

Monólogos Docentes

En la universidad uno se imagina un mundo lleno de aprendizaje e ideologías que pueden ser adquiridas, no por nada muchas personas consideran sus años de estudio como la mejor época de sus vidas. Desde afuera puede verse en la universidad un mundo en el cual se tiene una opinión y se lucha por conseguir lo que quieres. Los profesores debieran ser quienes te transmiten toda su experiencia de manera significativa. De todo esto ¿Qué es tan cierto?


En mis cinco años de estudio me encontré con algunos docentes que lo único que hacían era hablar de su vida personal en sus cátedras, como si no tuviesen ningún amigo a quien contarle sus problemas. No se trata de no querer escucharlos o de ser intolerante, sino de sus excesos por hablar de ellos, de sus experiencias, que por lo demás pueden servir como aprendizaje, pero al estar teñidas de egolatría se desvirtúan y toda la clase termina siendo un desagradable monologo.

Ya casi me había olvidado de estos personajes, sin embargo, el otro día pasé por mi ex universidad, sólo de casualidad, entré de oyente a la clase de “Pruebas proyectivas en la Organización” y quien hacia el ramo era una señora cincuentona, a la cual nunca había visto, que lo único que hacia era hablar de ella, de sus hijas, de su ginecólogo, y hasta de farándula. Ya era el colmo, quise salir corriendo. Agradecí al cielo haber terminado la carrera y no verme obligado a quedarme a sus clases.