Comienzo un monólogo sin espectadores,
El lugar escogido es un baño,
Solo un espejo puede observarme.
Realizo una variedad de movimientos corporales,
Me entrego a los reflejos que puedan proyectarse.
En un momento el espejo y yo somos uno,
Apareces por sorpresa.
Me atrapas con tus labios Delicadamente pintados de rojo,
Caigo en un estado en el cual no diferencio mi cuerpo del tuyo,
Te beso eternamente hasta abrir los ojos,
Y darme cuenta que no he dejado de ser yo.